Debatamos, discutamos
Sobre la necesidad de cambiar las reglas para determinar al ganador en las competiciones de halterofilia
Resumen en español de Tyazhelaya Atletika. Ezhegodnik 1986 (Moscú: Fizkultura i Sport, 1986), pp. 38–40: el texto es una paráfrasis, no una traducción.
Traducción abreviada de un artículo de la revista búlgara Voprosi na fizicheskata kultura, 1984, n.º 7.
A medida que los resultados se acercan al límite físico, el progreso se ralentiza mientras se intensifica la competencia entre muchos deportistas de alta cualificación. Hacen falta criterios más objetivos para nombrar a los ganadores: hay que superar la subjetividad, medir el resultado con precisión y basar el criterio en los factores que lo deciden principalmente. El autor examina los criterios usados en la halterofilia.
La halterofilia estuvo en los primeros Juegos Olímpicos modernos. Desde 1920 los levantadores compitieron en el total de tres movimientos (press, arrancada y dos tiempos) y desde 1976 en el total de dos movimientos (arrancada y dos tiempos). Desde 1920 un total debe ser múltiplo de 2.5 kg, de modo que un récord puede mejorar como mínimo 2.5 kg, y la menor diferencia entre, por ejemplo, el campeón y el subcampeón es la misma. Desde 1920 también, si dos levantadores terminan con totales iguales, gana el más ligero.
Con qué frecuencia decide el peso corporal
El autor analizó a los diez primeros de los campeonatos del mundo de 1970–1983.
- En 14 años 1330 levantadores llegaron a los diez primeros, y 385 (28.94%) tuvieron el mismo total de dos movimientos que un rival. Así, cerca de un tercio de las clasificaciones se decidió por el peso corporal, no por la actuación.
- Los empates fueron más frecuentes en 1977 y menos en 1971. En 1979, en las categorías de 52 y 56 kg, 7 de 10 levantadores tuvieron totales iguales. A veces 8 de 10 quedaron por delante de sus rivales solo por ser más ligeros (52 kg en 1980, 56 kg en 1977, 60 kg en 1979, 110 kg en 1975).
- La categoría de 56 kg tuvo más casos, con un 37.85% de sus levantadores venciendo a rivales por peso corporal, seguida de la de 52 kg (33.57%) y la de 67.5 kg (32.14%).
El desempate pone el peso corporal en segundo lugar tras el resultado deportivo, al parecer sobre la base de la segunda ley de la dinámica. Pero aunque los resultados aumentan con el peso corporal, la relación no es proporcional. Otros factores, bien explicados por la teoría y la metodología modernas, influyen más en los resultados: los factores morfológicos y fisiológicos de la fuerza, su dependencia de las condiciones del movimiento y la destreza técnica. La metodología del entrenamiento, el medio principal para convertir la fuerza muscular en resultados reales, está determinada por todos ellos. Por tanto, las reglas necesitan un cambio radical.
La unidad de medida
En otros deportes la unidad de medida sigue reduciéndose: el segundo se dividió entre 10, luego entre 100 y luego entre 1000, mientras que en la halterofilia el total de dos movimientos tiene una unidad mínima de 2.5 kg. Un récord de los 100 m puede mejorar 0.01 s, cerca de 1/1000 del tiempo, o el 0.10%. El récord mundial más bajo era la arrancada de 52 kg, hace poco de 115 kg; las reglas permitían una mejora de al menos 0.5 kg, 1/230 del resultado o el 0.43%. En los récords desde ese hasta el dos tiempos de superpesados (261 kg) el incremento mínimo va del 0.43% al 0.19%, y para el total, el 0.96%. Donde la diferencia debe ser de 2.5 kg, el incremento porcentual mínimo llega al 2.16%, 22 veces el de los 100 m. Así, otros deportes premian incluso una ventaja mínima, mientras que en la halterofilia a menudo decide el peso corporal.
Propuestas
El autor dejaría que los levantadores, después del segundo intento, añadieran al menos 0.5 kg en lugar de 2.5 kg, y les daría cuatro intentos en cada movimiento. Esto enriquecería la táctica, reduciría los veredictos «rojos» del marcador (menos intentos fallidos), aumentaría el interés de los espectadores y haría ganador al levantador más fuerte, no al más ligero. Los empates serían raros. Tres maneras de deshacerlos: nombrar al levantador con menos intentos fallidos; permitir intentos adicionales con un peso menor hasta que un levantador sume 0.5 kg más; y solo entonces tener en cuenta el peso corporal.
La objeción más probable es que las competiciones se alargarían, pero hay tiempo disponible. En el campeonato de Europa de 1984 en Vitoria un intento duró de media 1 min 15.47 s; en Sofía en 1965 duró 2 min 23.4 s; en el campeonato del mundo júnior de 1977 en Sofía 1 min 33.16 s, de modo que tres intentos necesitaron 3 min 46.44 s de los 6 min permitidos. Un levantador podría usar 6 min para cuatro intentos, no más de 2 min para uno, o 1.3 min para cada uno.
Conclusiones y recomendaciones
- El total de dos movimientos debería ser múltiplo de 0.5 kg, medido y registrado con esa precisión.
- Cada levantador debería tener cuatro intentos en la arrancada y en el dos tiempos, con los actuales 5 kg entre el primero y el segundo y al menos 0.5 kg entre el segundo y el tercero y entre el tercero y el cuarto. El intento adicional (aquí el quinto) para un récord debería mantenerse.
- Los totales iguales deberían resolverse (a) por el número de intentos válidos, con preferencia para el levantador que tenga más, y (b) si estos son iguales, por el peso corporal, quedando mejor clasificado el más ligero.
Lo importante es que los resultados iguales sean excepcionales; hoy son una tendencia constante. Estas recomendaciones suelen recibirse con cautela, así que antes de cambiar el reglamento se podrían probar en una Copa del Mundo, la Copa del Danubio, los Juegos Balcánicos o un campeonato nacional.