Metodología y planificación del entrenamiento
La optimización del entrenamiento de los halterófilos durante la adaptación a los husos horarios
Resumen en español de Tyazhelaya Atletika. Ezhegodnik 1986 (Moscú: Fizkultura i Sport, 1986), pp. 15–17: el texto es una paráfrasis, no una traducción; las ilustraciones son las imágenes originales.
Un cambio de zona geográfica de 4–7 horas o más reorganiza el ritmo fisiológico diario, lo que afecta a todas las funciones. Un cambio brusco del régimen horario reestructura todos los sistemas del organismo, reduce la capacidad de trabajo y puede causar estados patológicos; en los deportistas perjudica la coordinación y los resultados.
Durante varios años el autor estudió a levantadores de alta cualificación que viajaban a competiciones con una diferencia horaria de 5–7 horas. Tras un cambio de 7 horas, las funciones vegetativas (presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura corporal) volvieron a los valores de partida en los días 5–8, y las funciones motoras (fuerza máxima de tracción, sentido muscular, coordinación) en los días 8–10. Un cambio de 5 horas dio variaciones parecidas. Para acelerar la recuperación, el estudio se propuso planificar el entrenamiento, elegir los medios y métodos, fijar un régimen de actividad y controlar a los deportistas antes y después del viaje; el cambio horario y la necesidad de competir a una hora fija lo dificultan.
V. L. Yaroslavtsev recomienda llegar 10–20 días antes del comienzo, o cambiar el horario de entrenamiento antes de la salida: entrenar por la tarde antes de ir al oeste y por la mañana antes de ir al este. Los deportistas en forma son menos sensibles a los cambios de ritmo y se adaptan más rápido, así que la tarea principal es alcanzar la forma antes de la salida y mantenerla. Como la reestructuración depende de la actividad muscular del deportista, un régimen adecuado para las condiciones habituales no sirve para un cambio horario brusco.
A partir de la bibliografía y de su propia experiencia, el autor modeló un nuevo régimen precompetitivo. La Fig. 1 da tres esquemas (A, B y C) para distribuir la carga, como porcentaje del volumen total, a lo largo de las cuatro semanas precompetitivas; se admiten desviaciones del 2–4 %.

Para la etapa de «reajuste agudo», los primeros 5–7 días tras el vuelo, se elaboró el esquema D a partir del esquema C intercambiando los volúmenes del 3.º y el 4.º microciclos, tras reducir el 4.º en un 5 % y aumentar el 1.º en consecuencia, ya que la última semana del mesociclo anterior fue una semana de recuperación.

La Fig. 2 muestra el volumen como número de levantamientos, la intensidad relativa media (IRM) y los levantamientos al 90–100 % del máximo en los ejercicios clásicos. En el tercer microciclo se redujo la intensidad, sobre todo mediante ejercicios auxiliares que afectan a la coordinación, y no se hicieron levantamientos del 90–100 %, evitando la sobrecarga de los mecanismos de adaptación. El mesociclo siguió el esquema de E. A. Grozin y coautores (1982): dos microciclos de preparación antes del vuelo, uno de reajuste agudo, uno de recuperación y luego la competición. El volumen y la intensidad siguieron el método de A. V. Cherniak.
El experimento se realizó en 1983 durante 28 días (14 antes y 14 después del vuelo) con ocho levantadores de alta cualificación del equipo Burevestnik de la región de Jabárovsk, que viajaban a una región a 5 horas de distancia. Antes del vuelo entrenaban desde las 20:00 y se acostaban y levantaban 2 horas más tarde de lo habitual; después entrenaron desde las 17:00 en la etapa aguda y desde las 11:00 y las 17:00 en la de recuperación, las horas de su competición. Se usaron durante todo el tiempo extracto de schisandra, vitaminas, masaje y sauna. La recuperación se siguió mediante dinamometría de la mano y de tracción, tensometría, sensibilidad del analizador motor, resistencia de fuerza, frecuencia cardíaca, presión arterial, temperatura, fotografía de la trayectoria de la barra y sensaciones subjetivas.

Las principales funciones motoras y vegetativas se recuperaron antes que con la distribución habitual de la carga, sin una caída brusca posterior. La sensibilidad del analizador motor medida por la tarde bajó más el día 3 y se recuperó el día 5, y las cifras de la mañana el día 4. La fuerza y el tiempo del tirón de arrancada se midieron en la aceleración inicial, en el movimiento de las rodillas y en la aceleración final; los promedios de la Fig. 3 se recuperaron en los días 5–6 y otros índices en los días 4–7. Las funciones motoras se recuperaron más rápido por la mañana, las vegetativas por la tarde. El insomnio, el hambre nocturna, la letargia y la desgana de entrenar desaparecieron hacia los días 5–6. En la competición seis levantadores mejoraron su total de dos movimientos en 10–17.5 kg y solo dos quedaron por debajo de su mejor marca, en 2.5 y 5 kg.